¿Cuántas veces has leído o escuchado eso de que los vídeos deben ser siempre horizontales? ¿Siempre, verdad? Los cortometrajes de los hermanos Lumière estaban grabados de manera horizontal, y así durante toda la historia del cine: el aspect ratio 1:33:1, en 35 mm, del cine mudo; el 1:25:1 que comienza con el cine sonoro… Hasta que llegó la televisión ofreciendo imágenes en 4:3 y con unos contenidos que desafiaban las narraciones cinematográficas imperantes en la época. Luego en televisión pasamos al 16:9, que también se adoptó en la plataforma de vídeos de Youtube. En televisión se emitía en HD, mientras que en las plataformas de vídeo online como la propia Youtube o Vimeo podemos ver vídeos en HD, pero también 720p o SD. Luego llegaron los años 2010, y con ellos vivimos el auge de Instagram, que compitió durante un tiempo con Snapchat, una red social donde podíamos publicar imágenes y vídeos a pantalla vertical completa de 15 segundos de duración. En esta lnstagram en el año 2017 se instauraron dos nuevos formatos de contenido: IGtv para vídeos largos (sobre todo en formato vertical) e Instastories, a imitación de Snapchat. Después llegó 2020 con la pandemia de covid-19 y con esta situación se popularizó TikTok, cuyos contenidos también eran vídeos verticales. Hemos pasado de ver los vídeos verticales como algo antiestético y amateur (como en el vídeo de más abajo) a verlos como otro contenido digital más que consumimos en nuestro día a día. Atrás ha quedado la urticaria que decíamos que nos daba ver vídeos verticales: 

¿Cómo se graba de manera más profesional un vídeo en vertical? Muy sencillo: invirtiendo las relaciones de aspecto. En lugar de 1920 x 1080, nuestro vídeo para Stories será de 1080 x 1920. Cada vez estamos viendo más productoras y estudios que utilizan cámaras mirrorless o DSLR en vertical para grabar anuncios, y cada vez vemos más contenidos creados para ser emitidos en las stories de Instagram, en sus Reels o en TikTok. En edición estamos todxs acostumbrados al vídeo horizontal “tradicional”, donde siempre tenemos margen para recortar la imagen o para colocar donde mejor nos vengan los grafismos. Y siempre teniendo en cuenta que nuestro render de salida debe de ser uno que cargue fácilmente en un teléfono móvil o una Tablet de cualquier gama. ¿Nos trae alguna ventaja esto como editores? Sí y no. En el lenguaje que han impuesto las redes sociales actuales el vídeo vertical nace, junto con el aparato en el que se emite (el teléfono móvil o celular), como una consecuencia de la inmediatez: están pensados en cuanto a contenido para que cualquier persona pueda grabarse hablando a cámara y subiéndolo a Instastories o a TikTok. Es el tipo de vídeo que, sin duda, genera más impactos. Si desde Producción o los content creators para los que trabajemos nos mandan vídeos en HD o 4K, primero tendremos que escoger el tamaño del vídeo en función de a qué red social va a ir el contenido que editemos. En programas como la versión 10.5 de Final Cut Pro X por fin podemos crear proyectos (líneas de tiempo) con los tamaños predefinidos del vídeo vertical, sin tener que crearlos manualmente como en versiones anteriores. 

Para nosotros en edición de vídeo el montar en vertical supone estar constantemente reencuadrando y tomando decisiones en edición que vayan en función de qué puntos de la imagen creemos que van a generar más interés en el espectador. No obstante, la tónica de cualquier contenido para redes sociales es sencilla: siempre planos medios cerrados y primeros planos para mantener el interés del espectador. Eso, y que casi todos los contenidos que se suelen plantear para Instagram y TikTok son entrevistas, discursos de quien está delante de la cámara, vídeos divulgativos, memes…

 

Para las editores esto puede ser “un tostón”, pero el público disfruta mucho viendo estos contenidos porque el formato vertical se centra mucho más en el sujeto que el formato tradicional. A cambio, como editores vamos a gozar aquí de una amplitud creativa en lo relativo a jugar con otros elementos del lenguaje audiovisual (de la cual siempre gozamos como montadores). Por ejemplo, en la edición de vídeos para TikTok tendremos muchas posiblidades de jugar con la velocidad del vídeo al ritmo de la música, puesto que esta red social está creando un lenguaje audiovisual propio como en su momento lo hicieron los primeros contenidos creados por los youtubers.

@tipsfotografia

No soy experta en fotografía, pero si la amo. Estoy aplicando algunos tipos que encontré ##fotografiachallenge ##tipsfotografia ##fotografia ##viral

♬ Monkeys Spinning Monkeys - Kevin MacLeod

Le pese a quien le pese, lo que está claro es que los vídeos verticales han llegado para quedarse. El público objetivo de estos contenidos son jóvenes de la Generación Z que se han criado desde pequeños con las redes sociales. No sabemos con qué frecuencia van al cine o ven la televisión, lo que sí sabemos es que son expertos en ver vídeos en un teléfono móvil. Si cambia la forma de la pantalla, es decir, si la pantalla no es algo que se use de manera orgánica de forma horizontal como una televisión, cambia la forma de crear y procesar los contenidos que queremos publicar. Ahora la cuestión es saber qué ciertas reglas estéticas como las de encuadre de la imagen tendremos que reformular y cómo.